Fue en la época medieval en la región de Toscana, en la península italiana, acostumbraban cocinar la carne de caza como el jabalí y la liebre en una salsa agridulce con el fin de amortiguar su fuerte sabor. Era una salsa preparada a base de almendras, uvas pasas, vinagre, miel y mosto cocido que más tarde fue sustituido por la canela.
 
Después del descubrimiento de América, los españoles llevaron  a Europa el oro negro, el chocolate y en el siglo XV este fue introducido en el Norte de Italia convirtiéndose en una inspiración para los cocineros. Crearon una nueva salsa al mezclarlo con otros ingredientes como la cáscara de lima fresca, canela, vainilla y otros que quedaron  un secreto de estos chefs, quienes podríamos llamar los alquimistas de la cocina. 
 
Más tarde, en el siglo XVII el científico Francesco Redi, primer médico del gran duque de Toscana Cósimo III,  para preparar  las  carnes de caza creó una deliciosa receta a base de chocolate y jazmín, que se hizo famosa cuando se sirvió en los banquetes de palacio del Gran Duque Cosimo III de la familia de Los Medici. 
 
 La receta de este manjar, donde se especificaban todos los ingredientes como las cantidades y los detalles de la preparación, se convirtieron en un secreto de Estado, que aún hoy día  es guardado en la caja fuerte del Palacio Pitti.