¿Cuál es la historia de este plato?

A lo largo de los años se ha debatido mucho de cómo pudo haber sido el origen del Grissinis; pero para la mala suerte de muchos interesados, aún no se tiene con claridad la respuesta, aunque por supuesto, teoría no faltan.

La primera nos cuenta que sus orígenes datan del año 1679 en Turín, Italia. Cuando un panadero llamado Antonio Brunero, elaboraría este platillo para alimentar al nuevo príncipe, Vittorio Amedeo.

Este príncipe sufría de problemas digestivos, y como consecuencia no podía comer la parte suave del pan; así que tomando eso en cuenta, el panadero ideó panes en forma de bastones pequeños y crocantes; para que pudiesen ser degustados por el príncipe sin algún problema. Adquiriendo gran popularidad con el pasar de los años.

Finalmente, la segunda teoría nos envía al año 1643, en donde al parecer, un sacerdote escribió una carta desde un lugar llamado Chiavasso, en Turín. Texto en el cual  explicaba haber comido un tipo de pan fino y largo; descripción muy parecida a lo que sería el grisín en unos años.

Características y variantes

Este tipo de aperitivo se describe como un tipo de pan fino, alargado y crujiente, el cual en los últimos años se ha elaborado con distintos sabores al clásico, como grissinis de queso y cebolla.

Es un pan preparado en muchos países, donde suele variar el nombre; por ejemplo,  en España y Chile se le conoce como “colín”. En Paraguay se llama “palitos”, en Cuba se le dice “palitroques” y en Venezuela se les denomina “señoritas”,