La sopa de cebolla y pan duro es un plato reconfortante que aprovecha ingredientes sencillos y comunes en cualquier hogar. Con cebollas doradas en mantequilla, caldo y pan, resulta en una deliciosa y económica opción para días de poco ánimo culinario. Aromática y sustanciosa, esta receta tradicional es un abrazo en forma de comida. Disfrútala.
La cebolla se transforma en un manjar ancestro, el pan rancio renace en la sopa como si fuera un tesoro oculto.
El queso derretido se convierte en el toque mágico que completa la emotiva experiencia culinaria.
A medida que el horno exhala vapores divinos, los comensales aguardan ansiosamente el momento de deleitarse con esta creación reconfortante.
Sopa de cebolla y pan duro
Ingredientes
6 Cebollas blancas pequeñas
3 cucharas de Harina
20 gramos de Mantequilla de nueces
Aceite de oliva evo
Pan rancio
1 litro de Caldo de verduras
Queso caciocavallo rallado
Pimentón
Preparación
Paso 1 : Las cebollas se cortan en rodajas y se enharinan.
Paso 2 : Luego se colocan en una cazuela de barro sobre el fuego y se doran en mantequilla y aceite.
Paso 3 : Una vez doradas, se remojan en caldo caliente hasta cubrirse y se cocinan a fuego lento por media hora.
Paso 4 : Se precalienta el horno a 180°C y se activa la función de parrilla.
Paso 5 : Una vez las cebollas estén blandas y hayan soltado caldo denso, se añade pan rancio cortado en cubos, remojándolo en la preparación.
Paso 6 : Se vierte la sopa en ollas individuales, se espolvorea con queso rallado y se gratina en el horno por 8-10 minutos.
Paso 7 : Finalmente, se sirve directamente en las ollas o en una cocotte, con precaución para evitar quemaduras.












