La masa frita, un aperitivo tradicional, se prepara con una mezcla pegajosa de harina, levadura y agua, enriquecida con anchoas y alcaparras si se desea. Se fríe en aceite caliente con piel de limón, hasta dorarse y quedar crujiente.
La masa frita es un aperitivo tradicional que invita a compartir momentos sencillos y sabrosos.
Su textura crujiente y su sabor delicado la convierten en una opción reconfortante en cualquier reunión.
Al degustarla, se perciben el aroma y la versatilidad que la hacen un clásico en muchas familias latinoamericanas.
Masa frita
Ingredientes
400 gramos de Harina de trigo
10 gramos de Levadura prensada
270 mililitros de Agua
1 pizca de Sal
1 cuchara de Alcaparras
8 Anchoas
Aceite de oliva
Preparación
Paso 1 : En un bol amplio, se disuelve la levadura en agua tibia, asegurándose de que se integre por completo.
Paso 2 : La harina, previamente tamizada, se va incorporando en forma de lluvia al agua con levadura, añadiéndola gradualmente y mezclando con una cuchara.
Paso 3 : Es importante seguir mezclando con energía durante unos minutos después de añadir toda la harina, hasta obtener una masa pegajosa y suave en su textura.
Paso 4 : Para quienes desean potenciar el sabor, pueden incorporar pequeñas piezas de anchoas cortadas por la mitad y alcaparras, integrándolas bien en la masa para que se distribuyan uniformemente.
Paso 5 : La masa se dejará reposar en un lugar apartado de corrientes de aire, cubriéndola y permitiendo que leude durante al menos dos a tres horas, hasta que casi triplique su volumen.
Paso 6 : Mientras tanto, en una sartén se calienta abundante aceite junto con un trozo de piel de limón, que aportará aroma.
Paso 7 : Cuando la piel de limón se torne dorada, se puede comenzar a freír la masa.
Paso 8 : Para ello, se untan dos cucharas en aceite y con ellas se toman pequeñas porciones de masa, soltándolas cuidadosamente en el aceite caliente.
Paso 9 : Se cocinan aproximadamente un minuto por cada lado, hasta que adquieren un color dorado apetitoso.
Paso 10 : Tras freírlas, se colocan sobre papel de cocina para eliminar el exceso de grasa y se sirven aún calientes, disfrutando de su textura crujiente y su sabor intenso.













