Una crema suave combina la cremosidad del queso con el sabor intenso de tomates secos remojados, triturados con albahaca. Mezclada con nata montada, resulta en una preparación elegante y deliciosa, perfecta para compartir en momentos especiales.
La crema de queso y tomates secos es una opción deliciosa y sofisticada para compartir en cualquier ocasión.
Combina la intensidad de los tomates secos con la suavidad del queso y la ligereza de la nata montada.
Su textura cremosa y su toque decorativo la hacen perfecta para una presentación elegante y apetitosa.
Crema de queso y tomates secos
Ingredientes
80 gramos de Tomates secos
200 gramos de Queso ricotta
120 gramos de Nata para montar
10 Hojas de albahaca
Pimienta negra
30 gramos de Almendras laminadas
Vinagre
Preparación
Paso 1 : Primero, los tomates secos se colocan en una olla con agua hirviendo y un poco de vinagre, dejando que hiervan durante cinco minutos.
Paso 2 : Una vez transcurrido ese tiempo, se escurren y se secan cuidadosamente.
Paso 3 : Luego, se trituran los tomates con albahaca fresca, o en su defecto, se pican finamente para obtener una textura más uniforme.
Paso 4 : Mientras tanto, se monta la nata (crema de leche) hasta que quede bien firme.
Paso 5 : La crema de tomates y queso se mezcla suavemente con la nata montada, añadiendo pimienta al gusto y revolviendo con delicadeza para mantener la textura aireada.
Paso 6 : Se guarda la crema en el refrigerador durante unos treinta minutos, permitiendo que los sabores se integren y la preparación tome una consistencia más cohesiva.
Paso 7 : Para completar, las almendras se tuestan en una sartén sin añadir aceite, hasta que estén doradas y aromáticas.
Paso 8 : Finalmente, se distribuye la crema en vasitos individuales.
Paso 9 : Antes de servir, se decoran con pequeños trozos de tomates secos, las almendras tostadas y algunas hojas de albahaca fresca, logrando un toque visual y aromático que realza el plato.




























