Hay muchas cosas que son consideradas inapropiadas a la hora de sentarse a la mesa sea en los modales o acompañar un platillo con pan, que no es de esperarse. Pero si es una comida oficial, donde existen muchas etiquetas, hay que seguir las reglas.

Cuando terminas de saborear un rico plato de pasta como ?spaguetti alla amatriciana?, originario de un pequeño pueblo Amatrice entre las regiones del Lazio e Abruzzo, en el fondo del plato vas a ver una exquisita salsa, que ha sido elaborada con ricos tomates de San Marzano junto con el tocino de la carrillada del cerdo (guanciale), no te podrás resistir de tomar un pedacito de pan y disimuladamente sumergirlo en ese bien de Dios. Por eso muchas veces al servir un plato de pasta, también se coloca una cesta con pan, el comensal decidirá qué hacer.

Si por suerte en una cena sirven huevos fritos con trufa negra, el ?diamante negro de la cocina?, es una operación inútil tratar de pescar con un tenedor esa delicia que es la yema de huevo perfumada. No hay otra manera que hacer justicia a esa delicadeza mojando un trozo de pan en esa delicia.

Ese acto es conocido como ?fare la scarpetta?, se podría traducir ?hacer la zapatilla?, que para muchos se considera una violación al bon ton y a la etiqueta. Pero es hacer justicia a una deliciosa salsa. Además, ha sido aceptada por las reglas del Galateo, que reúne las normas que regulan la buena educación, eso sí la scarpetta utilizando siempre el tenedor y nunca las manos.